- Elige una foto de tu pasado en la que aparezcáis tú o alguien de tu familia. Al mirar la foto sentirás algo.
- Siente ese algo. Siente lo que sea, mientras miras la foto.
- No se trata de recordar la época de la foto, sino de observar qué sientes AHORA, cuando miras la foto.
- No analices lo que sientes. No pienses. No pongas palabras a lo que sientes.
- Quizá lo que sientas sea agradable o quizá sea desagradable. No le des importancia. No importa qué estás sintiendo.
- En este ejercicio lo único importante es sentir. Tienes que darte permiso para sentir. Se valiente: llega hasta el máximo en tu sentir.
- Después, observa cómo esos sentimientos empiezan a disolverse por sí mismos. Ha ocurrido así porque tú te has dado permiso para mirarlos de frente, para sentirlos.
- Acaba el ejercicio cuando los sentimientos hayan descendido en intensidad. No fuerces para que desciendan. Deja que ellos evolucionen a su ritmo.