Detrás de todas las emociones que experimentamos se encuentra siempre nuestra historia personal.
El "poso" que ha dejado el pasado en nuestra personalidad es lo que determina cómo nos sentimos en cada situación que experimentamos.
Cada vez que sintamos una emoción, sea la que sea, podemos probar a centrarnos en la sensación interior y a restarle importancia a lo que está curriendo en ese momento.
Cuando nos centramos en la emoción, estamos empezando a afrontar nuestro pasado.
Cuando resolvemos nuestro pasado, nuestra actitud interior cambia.
Cuando nuestra actitud cambia, el presente se empieza a resolver por sí mismo.