Reikiterapias
Reikiterapias
 
Reiki, espacio y tiempo
Manual de Reiki
El Reiki puede dirigirse con el pensamiento y, por eso, puede transmitirse a través del tiempo y el espacio.

No importa lo lejos que esté la persona a la que queremos enviarle el Reiki. El poder de nuestra intención y la fuerza de nuestro pensamiento permite que el Reiki llegue.

Podemos transmitir energía Reiki a un amigo enfermo que vive en otro país y también a una situación confusa que nosotros mismos hemos vivido en el pasado. También se le puede enviar Reiki a la paz mundial y se puede programar el momento futuro en que conviene que le llegue Reiki a una persona (para un examen, una entrevista de trabajo, etc.).

El sanador puede aumentar el potencial de su intervención añadiendo una afirmación al proceso de canalización. La afirmación arraigará en la mente de la otra persona y  esta comenzará, lentamente, a provocar los cambios precisos en la dirección curativa que se pretende. En este caso, conviene que el sanador y el paciente se pongan de acuerdo con las palabras que contendrá la afirmación.


A través del tiempo y el espacio
Cuando trabajas Reiki con la transmisión a distancia y a través del tiempo, te das cuenta de lo relativos que son estos dos valores.

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Una historia real
En el libro "El sendero olvidado" (páginas 186-187), Sophy Burnham explica una historia real que le sucedió hace años y que constituye un excelente ejemplo de cómo el Reiki atraviesa la barrera del tiempo:

"Una amiga mía, que también es maestra de Reiki, y yo habíamos acordado que una tarde me transmitiría Reiki a distancia, entre las seis y las diez de la tarde. A las seis, mientras andaba trajinando por mi casa, la energía Reiki me pilló por sorpresa, pues había olvidado consultar el reloj. El impacto fue tan fuerte que me acerqué tratabillando al sofá y me tumbé en él para relajarme y subirme en la maravillosa fuerza que me invadía. Era increíble. La sesión sólo duró diez o quince minutos, tras lo cual cesó repentinamente.
Al día siguiente comenté el tratamiento a mi amiga. Ella me miró tímidamente y confesó que había tenido que acudir inesperadamaente a una cita con un cliente a las seis de la tarde y no había podido transmitirme la energía a la hora acordada. En lugar de ello, me había transmitido el tratamiento una hora más tarde, programándolo de forma que yo lo recibiera en el momento previsto.

Incluso el pasado es maleable según nuestra intención. Nada es imposible para Dios".