En el libro "El sendero olvidado" (páginas 186-187), Sophy Burnham explica una historia real que le sucedió hace años y que constituye un excelente ejemplo de cómo el Reiki atraviesa la barrera del tiempo:
"Una amiga mía, que también es maestra de Reiki, y yo habíamos acordado que una tarde me transmitiría Reiki a distancia, entre las seis y las diez de la tarde. A las seis, mientras andaba trajinando por mi casa, la energía Reiki me pilló por sorpresa, pues había olvidado consultar el reloj. El impacto fue tan fuerte que me acerqué tratabillando al sofá y me tumbé en él para relajarme y subirme en la maravillosa fuerza que me invadía. Era increíble. La sesión sólo duró diez o quince minutos, tras lo cual cesó repentinamente.
Al día siguiente comenté el tratamiento a mi amiga. Ella me miró tímidamente y confesó que había tenido que acudir inesperadamaente a una cita con un cliente a las seis de la tarde y no había podido transmitirme la energía a la hora acordada. En lugar de ello, me había transmitido el tratamiento una hora más tarde, programándolo de forma que yo lo recibiera en el momento previsto.
Incluso el pasado es maleable según nuestra intención. Nada es imposible para Dios".