Reikiterapias
Reikiterapias
 
El sanador que somos
Todos llevamos en nuestro interior un sanador que desea expresarse.
Algunos sanadores curan las dolencias usando su propia energía (lo cual implica un desgaste energético importante para estas personas). Cuando reciben una iniciación Reiki de un maestro, empiezan a canalizar energía Reiki y ya no gastan la suya propia.
También existen personas que pueden transmitir verdadera energía Reiki sin la mediación de un maestro. En estos casos, no emplean su propia energía ni tienen desgaste alguno.

La capacidad de sanación del ser humano
Todos podemos ofrecer algún tipo de curación a los demás.

De niños, todos somos sanadores
Se dice que todos los niños pueden transmitir energía Reiki espontáneamente y que esta habilidad la van perdiendo de forma progresiva a lo largo del tiempo.
Es posible que, si las personas fuéramos entrenadas desde la infancia a imponer las manos, la habilidad natural de canalización energética no la perderíamos, sino que, por el contrario, mejoraría con el tiempo.
Algunas personas pueden calmar dolores con sus manos o, incluso, sanar dolencias espontáneamente. En el ámbito familiar se usa con frecuencia la imposición de manos ("mamá, ponme las manos aquí, que me duele la barriguita", dice el hijo). Lo hacemos sin darle mayor importancia, como algo natural, propio de la convivencia, pero, en muchísimos casos, constituye un remedio realmente efectivo.
En realidad, cualquier persona puede ofrecer sanación a otra, si lo intenta. Los resultados son siempre verdaderos, incluso aunque los implicados no "sientan" la energía circular propiamente, porque la intención de sanar, ya sana. Las "intenciones" gobiernan nuestra vida entera y cuando deseamos sanar a otros, la sanación puede llegar a aparecer de una manera u otra.
La sanación en el ámbito familiar
Las oraciones también sanan. Todos acudimos a ellas en los momentos difíciles. Siempre que rezamos nuestras plegarias son escuchadas y siempre, siempre, recibimos respuesta a esas plegarias. No siempre es la respuesta que deseábamos y, con frecuencia, no somos capaces de reconocer la solución que Dios nos envía, pero en todos los casos obtenemos respuesta a nuestras plegarias y esa respuesta siempre se ajusta a lo que verdaderamente necesitamos en ese momento.
El poder sanador de la oración
Ser un verdadero "sanador" -entendiendo la palabra en un sentido más amplio- implica tener la intención de serlo de cualquier manera, en todas las situaciones y a todas las horas del día; también con todas las personas y, en primer lugar, con uno mismo.
Todas los seres humanos podemos ofrecer sanación a los nuestros de mil formas diferentes: con la palabra, con la mirada atenta, con la escucha activa.
Sin duda, cualquiera puede actuar  como el sanador que todos llevamos dentro y conseguir resultados reales, de múltiples maneras.
Muchos métodos de sanación





Manual de Reiki
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