Reikiterapias
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¿Cómo aprender a utilizar la intuición en una sesión de Reiki?
Manual de Reiki
En la mayoría de los libros de Reiki se recomiendan ciertas posturas básicas que se han aceptado como convencionales. Es interesante conocerlas, pero, en realidad, no resultan imprescindibles y limitan bastante el trabajo con Reiki.

Lo único verdaderamente importante es colocar las manos con amor y con el deseo sincero de ayudar al otro. Cuando nuestro ánimo es ayudar, el Reiki fluye y sana y da igual la postura que utilicemos.



Con frecuencia, intentar seguir esas posturas de los libros al pie de la letra dificulta que el reikista aprenda a utilizar su intuición.

Para aprender deprisa a usar la intuición lo mejor es olvidarse de estas posturas cuanto antes. Si nos aferramos a ellas con demasiado afán, tardaremos más tiempo en desarrollar la intuición.
Las posturas de los libros
Para que las manos "sepan" a dónde ir de forma intuitiva es necesario que nos demos permiso para ser creativos. ¿Somos capaces de concedernos este permiso?

Activar las "ganas de ayudar"
Una cosa absolutamente fundamental es activar las "ganas de ayudar". Activamos  esta condición cuando deseamos, de todo corazón, que nuestras manos sirvan de ayuda.
Si nos concentramos en las "ganas de ayudar" durante toda la sesión y abandonamos el runrún del pensamiento ("¿lo estaré haciendo bien?") nos liberamos de los prejuicios internos y la intuición se apodera de nuestra forma de trabajar.
Cuantos más prejuicios tengamos para innovar dónde y cómo colocar las manos y más nos aferremos a las posturas de los libros, menos funcionará la intuición.

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En resumen, para incentivar la intuición:

Resumen:
Recomendaciones generales

1.  No te aferres a las posturas de los libros.

2.  Date permiso para ser creativo.

3.  Activa tus ganas de ayudar durante cada segundo de la sesión.

4.  Abandona el "runrún" del pensamiento mientras realizas el tratamiento (ese runrún dificulta que te concentres).

5.  Olvídate de los prejuicios ("¿lo estaré haciendo bien?") porque siempre lo hacemos bien. Es lo bueno que tiene el Reiki, que siempre funciona.

6.  Siéntete sanador. Date permiso para sentirte sanador y permítete actuar como tal durante toda la sesión.