En general, con un curso de nivel 3 el alumno recibe:
1. Una nueva iniciación que le va a permitir canalizar con más fuerza.
2. Instruccion precisa sobre la forma en que se llevan a cabo las iniciaciones.
3. Algunas técnicas nuevas para el trabajo con la energía Reiki.
Para convertirse en maestro, el alumno ha de realizar, además, un recorrido personal, a nivel interior. En parte, encontrará algunas pautas de este tipo en el curso de nivel 3, pero también es necesario que, en adelante, siga realizando esa labor de progreso interior por su cuenta. Es una labor ardua, que dura toda la vida. Cuanto más auténtica y persistente sea esa labor, mejor maestro llegará a ser.
La diferencia entre un maestro muy experto y otro que lo es menos reside, por una parte, en que el primero maneja mejor la energía, la entiende mejor y sabe cómo sacarle mas partido, pero también, y esto es quizá aún más importante, en que el maestro experimentado ha realizado un viaje interior más intenso. Se conoce mejor a sí mismo. Por eso, en general, un maestro de más edad suele ser más experto en el trabajo con la energía y en su experiencia vital que otro maestro más joven.
Considero importante que los alumnos que quieren ser maestros aprendan también a actuar de forma discreta y respetuosa con sus pacientes y con los futuros alumnos que atiendan. Es un aspecto que procuro promocionar en mis cursos.
Además me parece necesario que los futuros maestros adquieran algunos conocimientos básicos sobre cómo funciona el mundo emocional de las personas y algunas pistas para que sigan profundizando en su propia trayectoria interior.
Los terapeutas y maestros de Reiki (y, en realidad, todos los especialistas que trabajen con terapias que activen la vida emocional de los pacientes) sólo podemos ofrecer ayuda hasta donde hemos resuelto nuestras propias dificultades interiores. Porque nadie puede ayudar a otras personas si antes no se ha ayudado a sí mismo.