Aunque parezca extraño, detrás de la sensación de culpabilidad siempre hay ODIO. Un odio reprimido que no nos atrevemos a mirar de frente.
Cuando buscamos el odio que se esconde detrás de nuestra sensación de culpabilidad, estamos más cerca de comprender el motivo profundo que nos está bloqueando.
Todos nuestros sentimientos son dignos de ser mirados con amor y con respeto, incluso el odio. Sentir odio no significa que seamos malas personas. Todos sentimos odio en muchos momentos de nuestra vida. Es natural, somos humanos y tenemos derecho a sentir.
Tenemos derecho a sentir cualquier sentimiento que habite dentro de nuestro corazón.
Darle salida a nuestro odio haciendo daño a otras personas NO es lícito. Nadie tiene derecho a hacer daño a otra persona y nadie se merece que le hagan daño. Pero reconocer lo que sentimos ante nosotros mismos sí es muy bueno, sea lo que sea, incluso aunque se trate odio o rabia lo que sentimos.
Cuando reconocemos lo que sentimos, estamos dando el primer paso para nuestra sanación.