La confianza en uno mismo no es algo que se pueda aprender. La confianza NO se adquiere a través de un aprendizaje.
Aunque cada día nos digamos "tengo que aprender a tener más confianza en mi mismo", no conseguiremos gran cosa. Podemos pasarnos toda la vida exigiéndonos esto sin lograr nada de nada. Tampoco es posible aprender a ser "más extrovertido", ni a ser "menos posesivo", o "menos celoso", ni tampoco a "dejar de ser sobreprotector" con los hijos. Todas estas cosas (ni muchas otras) NO se pueden aprender.
La sanación que deseamos para nuestra alma no depende de un aprendizaje. La sanación no es algo que podamos exigirnos a nosotros mismos como un aprendizaje. Así no lo lograremos nunca. Quizá nos pasemos toda la vida exigiéndonos "cambiar de actitud", pero no lograremos ningún fruto. Exigirnos y exigirnos cambios sólo sirve para entrar en LUCHA contra nosotros mismos. La LUCHA interior implica falta de amor a nosotros mismos. Cuando hay LUCHA no hay amor. Y la sanación encuentra su motor de arranque en el AMOR. Cuando hay AMOR aparece la sanación. Amarnos a nosotros mismos en todas las circunstancias hace que aparezca la sanación en nuestra vida.
Para lograr cualquier cambio interior hay que permitr que nuestro inconsciente aflore al consciente. Cuando logramos mirar de frente las razones inconscientes que nos limitan, empezamos a alcanzar los logros que deseamos. Es decir, aparece la sanación.
En el mismo momento en que descubres la razón, tu conducta se sana.
Para abrir la puerta que nos permite reconocer nuestro mundo inconsciente podemos empezar por darnos permiso a sentir. Darnos permiso a sentir significa que nos amamos a nosotros mismos, que abandonamos la LUCHA interior.
Además de de darnos permiso a sentir hay otras fórmulas. Reconocer nuestros patrones heredados de la infancia, desengancharnos del dolor y practicar el perdón y las afirmaciones positivas son también formas amorosas de abrirnos camino. En el apartado de Crecimiento personal encontrarás más información sobre estas otras fórmulas.