Puede aplicarse directamente sobre cualquier alimento que toquemos con las manos. Es muy sencillo. Basta con que toquemos la comida con intención de canalizar Reiki para que el Reiki empiece a brotar.
Vamos a ver algunos ejemplos:
Masas caseras: si estamos preparando una masa casera (pizza, empanadillas, pan, pasteles, etc.), podemos canalizar Reiki mientras la amasamos con las manos. Cuanto más Reiki le demos, más jugosa y elástica quedará la masa.
Carnes y pescados: antes de freir los filetes de carne o pesacos, podemos probar a ofrecerles Reiki en crudo, durante un rato. Resultarán más tiernos y de mejor sabor.
Frutas y verduras frescas: se les puede dar Reiki directamente, cogiéndolas con las dos manos a la vez.
Germinados: si solemos germinar granos (alfalfa, soja, etc.) en nuestra casa para luego comerlos, podemos darles Reiki mientras están creciendo. De esta forma crecen con más fuerza. Este efecto se puede comprobar haciendo el siguiente experimento: prepara dos grupos de semillas para germinar y dale Reiki diariamente a uno de los grupos (al otro no le des Reiki). Al cabo de unos días, verás que el grupo que ha recibido Reiki crece con más vivacidad.
Restaurantes: después de cocinar un alimento (cuando ya está en el plato), también podemos aplicarle Reiki. Es una buena idea para realizar si comemos mucho en restaurantes. Para aplicar el Reiki colocaremos las manos encima del alimento (sin tocarlo, para no quemarnos).