Reikiterapias
Reikiterapias
 
Trabajar sobre el aura
Manual de Reiki
Sondear el aura
Los tratamientos Reiki se basan en la imposición de manos directa (sobre el cuerpo), pero también podemos transmitir Reiki trabajando sobre el aura de nuestro paciente.
A continuación explicamos algunas fórmulas sencillas para trabajar sobre el aura.

Abarcar el aura
Esta fórmula se realiza después de abrir la sesión, justo cuando vamos a comenzar el trabajo energético. Nos acercamos a la persona con los brazos abiertos, abarcando su aura de forma longitudinal.

Es la forma más delicada de iniciar el trabajo con Reiki. Además, es sencillísima: tan sólo hay que quedarse al lado del aura del paciente, en estado de "espera" y con los brazos separados, mientras sentimos cómo baja la energía por los brazos.

Se utiliza cuando el trabajo con el paciente requiere un trato especialmente delicado (con personas que están muy dolidas emocionalmente o que son muy sensibles o que están asustadas o cuando es la primera sesión que reciben y aún no me conocen bien).

También se usa con la intención de invocar a la energía de una forma más espiritual.

Esta fórmula es muy, muy buena para empezar la sesión y se puede combinar con la anterior.


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Es una fórmula muy útil. Consiste en utilizar las manos como si fueran una sonda, para tomar conciencia de cómo se encuentra energéticamente la persona que vamos a tratar.

Esta fórmula se puede usar al inicio de la sesión (para hacer un diagnótico energético, antes de empezar a trabajar) o en cualquier momento del tratamiento, para ir valorando cómo está evolucionando energéticamente la persona.

Hay que concentrarse en distinguir dónde puede hacer falta más energía y qué puntos frágiles existen en el organismo del paciente.
Peinar el aura
La actitud de peinar el aura tres veces al inicio de la sesión constituye otra forma de trabajar sobre el aura.

Sirve, sobre todo, para contactar con la persona de una forma sutil, sin "tocarla" físicamente (porque lo que tocas es sólo el aura). De esta manera entramos en contacto con la persona de una manera amorosa y espiritual.

Al final de la sesión también se peina el aura tres veces. Lo hacemos para despedirnos de la persona de una forma reverencial y para ayudar a la persona a subir de tono antes de que se levante de la camilla.