Esta fórmula se realiza después de abrir la sesión, justo cuando vamos a comenzar el trabajo energético. Nos acercamos a la persona con los brazos abiertos, abarcando su aura de forma longitudinal.
Es la forma más delicada de iniciar el trabajo con Reiki. Además, es sencillísima: tan sólo hay que quedarse al lado del aura del paciente, en estado de "espera" y con los brazos separados, mientras sentimos cómo baja la energía por los brazos.
Se utiliza cuando el trabajo con el paciente requiere un trato especialmente delicado (con personas que están muy dolidas emocionalmente o que son muy sensibles o que están asustadas o cuando es la primera sesión que reciben y aún no me conocen bien).
También se usa con la intención de invocar a la energía de una forma más espiritual.
Esta fórmula es muy, muy buena para empezar la sesión y se puede combinar con la anterior.