Reikiterapias
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¿Cómo se abre la sesión de Reiki?
Manual de Reiki
Abrir sesión sirve para ponernos a disposición de la Fuente de Energía Reiki. Es recomendable hacerlo, aunque no imprescindible.


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Paso 1. Juntamos las manos sobre nuestro chakra corazón.
Juntamos las dos manos, una sobre la otra, encima de nuestro chakra corazón.

Aunque lo tradicional es colocar las manos cerca del chakra corazón, podemos elegir cualquier otro chakra con el que nos sintamos identificados o, incluso, colocar las manos delante de nuestros labios. También podemos juntar las manos "palma contra palma" o con los dedos entrelazados, como hacemos cuando rezamos.

Lo único importante es adoptar una postura de respeto hacia Dios.
En realidad, "abrir sesión" NO es imprescindible.

Lo único importante es poner las manos con amor. Aunque no hayamos abierto la sesión, el Reiki fluirá igual. Por ejemplo, en los momentos de urgencia, cuando hay que ayudar a alguien que corre peligro inmediato o ha perdido el conocimiento, nunca nos paramos a abrir la sesión, porque no da tiempo. Lo que hacemos es colocar las manos directamente sobre el cuerpo del paciente y el Reiki brota igualmente.

El protocolo de apertura que vamos a explicar es la fórmula "convencional". Esto no significa que sea de "estricto" cumplimiento: podemos adaptar esta fórmula a nuestro propio estilo o inventar nuestra propia forma de abrir sesión. Lo más característico es el PASO 2 (dar gracias por la sanación).

La fórmula convencional consta de los siguientes pasos:
¿Es imprescindible "abrir sesión"?
Inventamos una pequeña oración para dar las gracias por la sanación que estamos a punto de transmitir a nuestro paciente.

Esta oración se suele decir mentalmente, sin hablar (pero siéntete libre, en todo momento, de hacerlo en voz alta, si lo deseas y tienes confianza con tu paciente).

Ejemplo de oración:

"Doy gracias a la Fuente de Energía Universal (o a Dios, si eres creyente) por la sesión de Reiki que voy a dar, con la ilusión y la confianza en que todo va a ocurrir para el mayor bien de esta persona y para mí mismo".

Paso 2. Rezamos en silencio, para dar gracias por la sanación
"Peinamos" el aura del paciente tres veces, desde la cabeza hasta los pies.

"Peinar el aura" es arrastrar las manos (con delicadeza) por encima del aura del paciente. Lo hacemos a una altura de dos o tres palmos del cuerpo.

Al peinar el aura recuerda que el aura no empieza justo encima de la frente del paciente, sino en la "tapa" de la cabeza.

Peinar el aura sirve para hacer una primera toma de contacto SUAVE con el paciente. Es bueno hacerlo, pero tampoco es imprescindible.

A continuación, empezamos a realizar la imposición de manos.
Paso 3. Peinamos el aura del paciente tres veces