En realidad, "abrir sesión" NO es imprescindible.
Lo único importante es poner las manos con amor. Aunque no hayamos abierto la sesión, el Reiki fluirá igual. Por ejemplo, en los momentos de urgencia, cuando hay que ayudar a alguien que corre peligro inmediato o ha perdido el conocimiento, nunca nos paramos a abrir la sesión, porque no da tiempo. Lo que hacemos es colocar las manos directamente sobre el cuerpo del paciente y el Reiki brota igualmente.
El protocolo de apertura que vamos a explicar es la fórmula "convencional". Esto no significa que sea de "estricto" cumplimiento: podemos adaptar esta fórmula a nuestro propio estilo o inventar nuestra propia forma de abrir sesión. Lo más característico es el PASO 2 (dar gracias por la sanación).
La fórmula convencional consta de los siguientes pasos: