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Actitud del paciente


El paciente no tiene que hacer nada más que tumbarse y dejar que actúe el terapeuta. Puede pensar en lo que quiera o incluso dormirse.

No hace falta que se concentre o medite durante el tratamiento. Ni que deje la mente en blanco ni que haga un esfuerzo por relajarse: si no sabe relajarse no importa. En general la relajación se va manifestando por sí misma durante la sesión, precisamente por el efecto del Reiki.




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